Intente volver a ser esa persona que algún día fui, esa persona que interponía el bienestar de los demás al suyo propio, intenté recuperar esas gafas que me hacían verlo todo de una manera en que veía esperanza en los demás, intenté salvar esa parte de mi “samaritana” pero me es imposible. Cada vez que intento elevar esa parte buena de los demás me descuido a mi. La esperanza se agota y el tiempo pasa. Cada día me vuelvo un poco más egoísta y un poco menos empatico, han jugado con la buena fe de un chaval, un chaval que simplemente tenía eso, esperanza. Han roto un buen corazón, se han divertido como han querido. Si algún día lees esto, espero que sepas entender que si a veces fui como fui ha sido porque los demás han destrozado esa parte buena de mi. Esto no quiere decir que vaya a ser una mala persona ni mucho menos, simplemente dejaré de pensar en el bienestar de los demás, pensaré en mi y me importarán una mierda los demás. Agota llevarte decepción tras decepción, creyendo que acabas de adquirir un buen libro y al final ese libro termine siendo un cuento con un argumento falso y pobre, que juega con el lector. Ley de vida.