A menudo nos engañamos a nosotros mismos, y de esta manera, nos hacemos daño. A veces estamos tan enamorados y convencidos de que esa persona que nos gusta es nuestra otra mitad, que tratamos de forzar cualquier situación para que esa persona esté a nuestro lado. Suele pasar que al conseguirlo empecemos a dar más peso a aquello que no nos gusta de esa persona, creyendo que ha cambiado con el paso del tiempo, pero en gran parte... esa persona era así antes de que nos dieramos cuenta, pero no queriamos darnos cuenta.
Dicen que el amor nubla nuestra vista, y es verdad. Creo que una relación sana no trata de forzar nada, todo fluye, y si esa persona es la correcta, todo fluirá de tal modo que acabará llegando ese momento. No quiero decir que no haya que luchar por amor, por supuesto que si, el amor es una guerra, una guerra de sentimientos, defectos, virtudes y valores. Pero si sabes que algo no funciona... no te hagas daño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario